sábado

Sombrero

Esto no se para
Sigue dando vueltas.
No espera. Se mueve.
Por eso nos mareamos.
Por eso siempre hay olas.
Por eso estamos como cabras.
Por eso todo es tan duele y tan cosquillas.


 

Barquillo

Cuando andaba veía cómo iban abriendo todas las tiendas. Los escaparates, tan colocaditos, tan bien puestos. No llegaba tarde y hasta me ha dado tiempo a un café de máquina. Hacía mucho que no desayunaba sola y es algo que voy a recuperar. A mi lado se ha sentado una treintañera medianamente estilosa con ganas de palique, pero a mí justo hoy no me apetecía. De todas formas debía ser que estaba sembrada porque no tenía ninguna pinta de ser la típica que habla por los codos. Me ha parecido más bien todo lo contrario. De estas que viven sin hacer ruido.
El caso es que yo estaba mirando a la calle a través de los cristales enormes, y engañaba la vista y el barrio acababa de nacer. Ya ves tú que tontería, si me lo sé de memoria y es de mis preferidos, sin embargo a veces pasa. Incluso con cosas que conoces mucho. De verdad que puede dar esa impresión.

A la salida era de noche.

El aire olía a humo. Y me ha parecido el ambiente mudo una poesía de Goytisolo. Esa que dice que el azar ya tiene las suertes repartidas.